lunes, 25 de noviembre de 2013

Monte Corona: En el corazón del bosque...



MONTE CORONA: EN EL CORAZÓN DEL BOSQUE...
PARA OLMO

     No es fácil, Olmo, penetrar, pero es muy fácil perderse en este bosque viejo, tupido y alfombrado... Robles y hayas compitiendo y multitud de acebos en la umbría... De vez en cuando una leve brisa provoca un aguacero de hojas... Caen despacio, casi sin gravedad... Antes de alcanzar el suelo ejecutan una danza misteriosa de giros en el aire acompañada de un leve suspiro... Pero son tantas, que al oído se convierten en una melodía dulce y apacible... 



     En el rincón más profundo y escondido, en el corazón del bosque, he sentido el rubor de un beso... Arrancarle al bosque este secreto me parece imperdonable... Juntos, de la mano, permanecen en un beso de siglos... Juntos nacieron hace mucho tiempo, juntos crecieron, se enamoraron... En esta umbría silenciosa y profunda los amantes mantienen su idilio para siempre... Solo las aves son testigos de su amor...



     Una fina lluvia de hojas desciende suavemente sobre mí, tal vez invitándome a que abandone el lugar secreto de los amantes... Y pensé, Olmo, que podría gustarte esta preciosa historia de amor de dos robles centenarios que hoy, sin querer, me encontré en el corazón encantado de Monte Corona... Quizá algún día, en secreto, podamos revivir esta aventura...



En el corazón del bosque...




domingo, 10 de noviembre de 2013

Ruiloba: Al borde del sendero...



RUILOBA: AL BORDE DEL SENDERO...

Echó sus raíces al borde del sendero
que conduce al camposanto,
no sabemos cuándo... Y, poco a poco,
fue acumulando primaveras
su tronco retorcido 
y agrietado...

Un día
alguien grabó
una cruz en su corteza
y el cortejo fúnebre se detuvo ante ella,
tampoco se sabe cuándo,
y en el efímero descanso
una oración al unísono
brotó de los labios...

Y aquel roble solitario
al borde del sendero
que conduce al camposanto,
como un retablo vivo permanece
y, desde cuándo, no se sabe,
en su último viaje 
despide a los tolanos...


Una oración hacia el cielo
eleva por sus brazos centenarios,
nacida de las raíces
que en el corazón de un pueblo
¡oh dolor de despedida!
este árbol ha clavado...

Guirnaldas de esperanza
florecen en sus ramas,
al borde del sendero
una oración y unas lágrimas...


Al borde del sendero...

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